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POESÍAS ACCESORIAS

Por Carolina Córdoba. 

A millones de años luz en el pasado, habitando el gran espacio de los planetas y las estrellas, una supernova explota en su lecho de muerte y sus partículas, hechas polvo, entran en el campo gravitacional de nuestro sol. En ese polvo hay oro, nacido de las reacciones de fusión en el núcleo de la estrella muerta. El metal hace su entrada a la Tierra como el frío del viento sur luego de la primera nevada de invierno. A pesar de que ya sabemos cómo es, cuando somos conscientes de él no podemos evitar sentir escalofríos.

El oro se trasmuta a joya mediante la acción del fuego y del orfebre, que muchas veces no es consciente de que está manipulando el mismísimo universo.

No todas las personas tienen presente que los orígenes del oro en la Tierra se remontan a la muerte de las estrellas. De la misma manera, la poesía se encuentra en los resquicios inconscientes del mundo. Lo que hace el poeta es hacerles foco. El ojo del orfebre también devela una magia cuando crea. Su oficio no es solo crear, sino también hacer foco. Manipular con decisión cada material no es azaroso. La creación de la joya necesita de la consagración de la palabra y de la carga conceptual para que tenga más que el peso específico de los materiales que la componen y deje su identidad meramente material para convertirse en una figura reverenciada por la moda, el arte y la ingeniería humana.

“El pensamiento poético es el pensamiento empeñado en inventar, en descubrir nuevas posibilidades de vida y de sensibilidad, nuevas formas y maneras de vivir y de sentir”, dice la argentina Liliana Bodoc acerca de su oficio de poeta.

¿Acaso el orfebre no busca las combinaciones de elementos más extrañas, no fusiona la naturaleza con los artificios que inventa el hombre para descubrir las nuevas posibilidades de la joyería y de la sensibilidad, nuevas formas y maneras de vivir y de sentir el oficio?

En el arte de esta labor, muchas veces nos encontramos buceando en los recovecos de nuestra mente, buscando palabras que definan una colección o que nombren una pieza de tal o cual manera. Otras tantas, hurgamos en nuestras emociones para descifrar si ahí podremos encontrar el concepto justo para darle identidad a una joya.

Así como el polvo de oro, resabio de una estrella, impulsado por la fuerza de gravedad hacia la Tierra, el mismo arte de la creación termina llevándonos siempre a nuestro propio centro gravitatorio. Nos encontramos con el fuego, los materiales, con las manos y con la palabra en un círculo vicioso de juegos e invenciones, todo para hacer joyas que serán parte de la historia de alguien más.

Los orfebres son creadores de poesías portátiles, que se van mezclando con el arte, la ingeniería, la moda y la historia de la humanidad y se transforman en joyas para usar. Para nada intrascendente, ¿no?

La joya es un poema, tus manos son un lápiz y tu impronta es un foco sutil que encuentra un resquicio inconsciente para crear un objeto.

El mundo lo necesita para aportar-se identidad y seguir gravitando.

– ¿así, por siempre? – 

en este cielo inmenso que nos da cobijo.

La poesía puede llevarse como accesorio, no solo de palabras sueltas sino también como una joya, hecha poema.

El próximo sábado 11 de Junio te proponemos hacer ese intento de fusión en el taller “Poesía para llevar“, dictado por Julieta Ruiz Argañaraz, en el que vamos a combinar técnicas de joyería y escritura con el fin de hacer una joya-poema. Inscribite acá!

Fotos mas abajo: Julieta Ruiz Argañaraz. @ju.li.ruiz

 

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